Páginas vistas en total

19 de junio de 2008

¿El arte de Cádiz?

Carta a la Voz Digital sobre IslaHabitada

¿El arte de Cádiz?
Cuando me reúno con algunos amigos gaditanos (y gaditas) a exponerles mi opinión acerca de lo que se cuece en la ciudad me llaman derrotista, negativa, y que claro, como he «emigrado» allende Cortadura, y vivo más allá del Carranza (en Puerto Real, lejísimos), no hago más que criticar de mala manera un sitio inigualable, donde la gracia y el arte le rebosan a borbotones a La Tacita de Plata. Pero ser realista no es tirar injustamente la ciudad, y negarse a las evidencias, emulando a las avestruces no creo, a mi modo de ver las cosas, que sea el mejor camino para progresar.

Y gracia no dudo que tengamos los gaditanos. Tenemos una jartá, incluso para reírnos y pasar de todo. Pero Arte con mayúsculas, de momento, tenemos un poquito menos.

No entraré en el juego de polemizar acerca de lo que actualmente se vive en Cádiz, ya que es obvio que las cosas no van del todo como deberían ir. Simplemente me haré eco, como algo personal, de un hecho que sin duda me hace estar más alerta aún: el cierre de otro lugar de encuentro con la cultura. Me refiero a la galería Islahabitada.

Me entristeció la noticia del adiós de un lugar, donde con mis compañeros de la revista Ubisunt? he vivido momentos inolvidables, desde el día en que abrió sus puertas, y me asomé por primera vez al Arte contemporáneo a través de las miradas de Amalia Quirós, EmotiveProject o Lita Mora entre otros.

Incluso me atreví a invertir en alguna pieza, aprendiendo que no sólo las minorías pueden llevarse un trozo de cultura a casa. Sin duda, Cádiz ha perdido otra oportunidad de sentirse un poquito menos olvidado, y parece ser que vamos camino de convertirnos en la ciudad «cero a la izquierda» para la cultura, y para el deporte, visto lo visto los últimos días. Por eso desde aquí, como derrotista y malaje de padres caleteros, enamorada de Cádiz hasta la médula, quiero compartir, si de algo sirviera, mi preocupación y la angustia que me produce saber que el barco se va a pique, y que si no lo remediamos acabaremos a la deriva, bien lejos de la esplendorosa luz que siempre ha caracterizado a esta ciudad milenaria.

Por Rosario Troncoso.

1 comentario:

sandra rubio dijo...

Siempre es triste cuando cierran algún sitio dedicado al arte.

Nos están dejando sin nada, y es una lástima.
Buen post.
Un abrazo!