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31 de octubre de 2008

Poesia y crisis

Ayer en el X Congreso de la Fundación Caballero Bonald tuve la suerte de moderar una interesantísima mesa de debate con poetas jóvenes pero de reconocido prestigio como Juan Carlos Abril, Elena Medel, Luis Artigue y Yolanda Castaño. La mesa se titulaba La Voz de los Poetas, y mi labor como moderadora era precisamente dar voz a quienes han hecho de la poesia su vida. Yo misma, me permito considerarme poeta también, opiné sobre ciertos temas que se plantearon, sin restarles protagonismo a los que realmente lo tenían.
Se debatió acerca de los resortes a utilizar a la hora de acercar la literatura, la poesía a los más jóvenes. Se trataron cuestiones diversas, pero el debate pronto viró hacia el tema estrella, girando alrededor de una palabra "crisis".
Hubo entre el público quien no comprendió hacia donde queríamos ir exactamente, alegando en su protesta que era una tontería en grado sumo hablar de la crisis en una mesa dedicada a la poesía, y que al hacerlo le hacíamos el juego a lo que nos imponían desde Wall Street.
Hay parte de razón en ello. Pero realmente la mesa debía girar en torno a la voz de los poetas jóvenes frente al mundo, frente a lo que pasa. Todo lo que se habló me hizo pensar, y por ello aprovecho este hueco para expresarlo. En mi opinión la poesía debe ser latido, grito, urgentes palabras como espejos de realidades íntimas o de la realidad que influye y marca el carácter de esa poesía. Vivimos un momento histórico peculiar, venga de donde venga y las crisis son necesarias para que se produzcan cambios. Si bien como poetas es más elegante dejar a un lado la crisis económica (que algunos sufren desde lejos) y hablar de la crisis de valores, la crisis en el sistema educativo, la crisis ideológica,...
Darle la espalda a la realidad es propio de poetas de torre de marfil. Pero la cuestión es que de la realidad es de donde surgen las ideas, como violentos fogonazos, que dotan de voz al poeta. Ahora, en el siglo XXI ya no perdemos colonias, ni hay guerras terribles declaradas en nuestro país, de las que huir. Pero parece, que todavía hay muchas voces en el exilio, el exilio de la realidad.
Pese a todo, me siento contenta, porque en ocasiones como ayer, donde se producen encuentros entre personas con inquietudes afines puedo corroborar que quizás hay crisis, quizás no, pero al menos no en la poesía.

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Coincido plenamente contigo: Poesía y realidad forman parte de un mismo todo indivisible. La poesía es la forma -personal y única- en que cada uno de nosotros trata de describir y -quizá- transformar esa realidad que le rodea y a la cual nunca se es ajeno.
Un saludo
Un personaje de Cortázar

Anónimo dijo...

La mejor del X Congreso de la Fundación Caballero Bonald sin lugar a dudas fue Charo Troncoso.

Rosario Troncoso dijo...

Muchas gracias por esas palabras, "anónimo". Vienen bien en estos tiempos "raros", mejor que "malos" para la lírica. Saludos y besotes.

pablo dijo...

Hola Rosario, aunque no te deje comentarios, no por eso dejo de pasra a diario por tu blog. Un blog que estoy aprendiendo mucho de él, por cierto. Un besoooo!!!
http://pablocine.blogia.com
P.D.te mandé un e-mail, espero que lo hayas recibido. Tambien estoy a la espera de que me manden por correos tu libro de poesias.

Anónimo dijo...

A ver si vienes el viernes 14 de noviembre a Jerez a ver a Pilar Paz Pasamar. La Fundación se llenará de belleza contigo.

Rosario Troncoso dijo...

Gracias de nuevo!!
Me es imposible ir a ver a Pilar Paz Pasamar porque ahora voy camino de Madrid (la conexión wifi es un milagro).
Muchos besotes "anónimo", a tí y a todos los que se pasean un ratito por mi humilde ático cibernético...

Annabel M. Z. dijo...

Bueno, yo pienso que la realidad es una construcción y que cada persona la vive de manera peculiar. Cada poeta interpreta la realidad de una manera y no se puede pedir que toda la poesía que en este momento se escriba esté marcada por los sucesos sociopolíticos, en la vida privada hay eventos que son mucho más conmovedores interiormente y bajo mi modesto punto de vista, al menos es mi caso, el poema nace de la emoción, o de la no emoción, que es la única manera de poder generar emoción en el otro.

Me gusta tu blog.
Un saludo.

Anónimo dijo...

To be a adroit benign being is to have a kind of openness to the mankind, an skill to trusteeship unsure things beyond your own control, that can take you to be shattered in uncommonly outermost circumstances as which you were not to blame. That says something exceedingly weighty thither the get of the ethical compulsion: that it is based on a trust in the up in the air and on a willingness to be exposed; it's based on being more like a weed than like a prize, something somewhat dainty, but whose acutely special attraction is inseparable from that fragility.