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20 de noviembre de 2008

Rutina

De las entrañas del amor
ya no sé nada.
Hace tiempo que olvidé
el modo en que abrasa la existencia.

El primero de sus besos
cristalizó las glándulas de la tristeza,
anestesiando mi tendencia al sufrimiento.

Una suerte de estabilidad
desequilibró mi caos interno,
y el vértigo esquemático del orden
acabó por aplastarme entera:
pechos, caderas y labios…

La temida e impoluta losa feliz
cayó sobre mi asombro y secó
el humedal donde siempre germinaron
ideas y poemas…

Temo ahora que desde fuera
nadie oiga mis gritos.

3 comentarios:

Eduardo Flores dijo...

Por si te interesa -por lo que puedo observar, más que en otros en este poema- como tú, creo en una poética desde el intimismo como fiel espejo de otras existencias. Llámese también si se quiere, de la experiencia. Cada cosa tiene un sitio en este universo.

Desde mi humilde interpretación -errática quizá- nos hablas de un recorrido emocional por el filo del amor, y su capacidad de proyección poética en cada momento. Por m situación personal actual, me viene que ni pintado.

Es difícil neutralizar el hipotálamo a la hora de escribir. En ello me solidarizo contigo como otra víctima más de su pellejo.

Un saludo con Flores,
Eduardo " .

Ariadna dijo...

quizás es hora de recorrer nuevos caminos poéticos, de posar la mirada en otros mundos ... no estás seca, eres una escritora maravillosa que evoluciona, como evoluciona tu vida. florece.

Fran dijo...

hola
cuando tengas un ratito libre pásate por El Laberinto Del Minotauro y me dices que te parece el poema Perdido en el Laberinto (hecho por mi)
un saludo y gracias