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20 de febrero de 2009

Altruísmo

Vivir es complicado, sin duda alguna.
Y más cuando, la mayoría de las veces, no se fluye con el resto, sino que se pretende ir un poco en contra de la corriente.

Me refiero a mi forma de ser altruísta, ingenua (y gilipollas, sí) que mucha gente no entiende y que malinterpreta.
Ya tengo mi trabajo, que me da de comer y me paga mis pocos caprichos, y no ha sido fruto del azar, sino una recompensa a un esfuerzo, a un sufrimiento y a años de estudio y preparación.
Por tanto, si parto de ahí, todo lo que hago de forma voluntaria no responde a la consecución de una recompensa económica, y las más de las veces, tampoco personal por lo que veo.

Hago las cosas por y para la necesidad de expresarme, de canalizar mi energía y mis inquietudes. Yo prefiero no sufrir una combustión espontánea a causa del fuego acumulado de ideas que no salen al exterior.
Pretendo no quemarme desde el interior, frustrada. Pero sin duda resulto chamuscada desde el exterior. Y no sé yo, ciertamente, que es peor, si vivir en la frustración, y reconcomerse con aquello que pudo haberse hecho, y no se hizo por comodidad (cobardía), o bien sufrir el maltrato de quienes no te entienden, y no sólo te juzgan erróneamente debido a su ignoracia, sino que van más allá, rozando en ocasiones (casi siempre) la agresión.
Nunca entenderé como se puede agredir a alguien de forma gratuita. Pero este mundo me está demostrando que así es.
Deberían incluir este tipo de actos y reacciones, tan humanas, en alguna disciplina deportiva de competición, del tipo: cómo putear más y en menos tiempo, o cómo hundir a alguien, sólo por diversión o por envidia (nunca es sana).
Y ustedes, gente querida que lee estas cosas que yo escribo por aquí, comprenderán que a veces, cuando se tiene una idea, se pretende hacer las cosas bien para que salga, se quiere por todos los medios que todos los que te rodean estén lo mejor posible, y se persigue regalar tiempo, esfuerzo, ilusión y ganas por un ideal, sea lógico que se me quede cara de imbécil cuando recibo una coz en respuesta a una caricia tierna.
Un amigo expresaba este sentimiento así: imagina que vienes a mi cumpleaños, y me regalas una guitarra eléctrica preciosa, y yo, en vez de agradecértelo, la destrozo y vocifero que la guitarra es una mierda...
Fuera de lugar, ¿no?. Al tiempo que ridículo.
Supongo que la psique humana tendrá respuestas para todo... pero hay cosas que se me escapan, completamente al entendimiento y no me considero estúpida.
Pero es tal la perplejidad que siento ante algunas reacciones, que me cuesta algunos días levantarme de la cama.
Espero que mi altruísmo y mi generosidad resistan los embites de la vida en el puñado de años que me quedan, y que no degenere mi entusiasmo en cinismo del chungo y misantropía psicótica.

8 comentarios:

Juan Antonio Glez. Romano dijo...

Vivir, en efecto, es un deporte de riesgo. Pero si nos dejáramos llevar por los envidiosos o los que poseen un arácter destructivo, sería mucho peor. Así que ánimo y resiste. Un abrazo.

María dijo...

No sé que te habrá pasado para escribir o como escribes y decir lo que dices, sea lo que sea te ha hecho reflexionar. Me siento muy identificada con la primera parte de tu texto y respecto a la segunda...el dolor nos hace fuertes, conocer a las personas nos hace aprender... ¿lo ideal ante todo esto? Seguir siendo tu misma aunque el mundo quiera lo contrario, es decir, seguir nadando a contra corriente y abogar por el altruismo. Tú duérmete con la conciencia tranquila, compañera, que seguro que lo haces...y los demás que lidien con sus pesadillas.
Un beso.

Francisco dijo...

Cuanta razón tienes...
Pero también hay personas que nos quieren y nos admiran, con el simple hecho de sonreír les alegramos el día y espero (DESEO) que no sea quimera.
Un abrazo fuerte y animo.

Eduardo Flores dijo...

Soplo por encima la crema del café.
Una tímida calada al cigarrillo.
Ahora.
"Es amarga la verdad, hoy quiero echarla de la boca" jajajajajaja. Que no mujer, que no. Que hay ciertas cuestiones que no deben a uno ponerlo en el cepo de los desvelos.

Un besín de Eduardín poetín chin chin.

Trovador errante dijo...

Tienes razón Charo, yo cada día entiendo menos cosas. Ni la violencia, ni la agresión ni el desagradecimiento.

Pero también te digo que no vas a cambiar, no por esas personas que nos hieren sinrazón. Cambiamos por que crecemos, pero no por defensa a ese tipo de reacciones. Algo más prudentes y callados si que nos vamos haciendo.

Sólo nos queda dar y dar y dar. Amor, todo el que podamos. Lo demás y los demás son libres de reaccionar como quieran, y nosotros de que nos afecte cada día menos, sin dejar de ser quienes somos.

Un fuerte abrazo cargadito de energía.

Juan José López JARILLO dijo...

Vivir es un deporte de riesgo,pero...merece la pena (¿No?) : Yo,modestamente, estimo que si.

Mientrás más "!se" ..menos cosas entiendo..y más me gusto ( aunque eso no parece gustarle a much@s...,ja,ja,ja: vivir es un deporte de riego.)

AdR dijo...

Siempre es bueno que te desahogues y que eches fuera parte de la "rabia" que te hayan metido dentro. Además, esta es tu casa y tu espacio para hacerlo. Yo te apoyo :)

Besos

Octavio dijo...

Los blogs también nos sirven como desahogo, y eso viene muy bien, amiga. Ya sabes que la opinión de los necios no debemos tenerla en cuenta, y que no ofende quien quiere, sino quien puede. Pues eso. Un beso, compañera.