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27 de septiembre de 2009

En otro orden de cosas, TÚ.

Admito que mi cura es tu cuerpo.
Es empíricamente demostrable.
TÚ en altas dosis, intravenoso
amor líquido. TÚ bajo mi lengua.

Y tus manos, aún vistas desde lejos
provocan mil seísmos despiadados
de telúrica convulsión ansiosa
que reabren sangrantes y viejas fisuras.

Afirmo que el remedio es acecharte,
esperarte, con el miedo desnudo,
y ser yo quien de ti brote al lamer
el musgo bajo el hueco de tu sombra.

Y es la anatomía de tu existencia
el antídoto al desvalimiento crónico
que mantiene cosida mi cintura
al más cruel y mortal aburrimiento.

© Rosario Troncoso

"Juguetes de Dios"
CVA Ediciones, 2009

5 comentarios:

Francisco dijo...

Tercer libro no?
Me alegro mucho, avísanos cuando lo presentes.
Me encanta, antídoto incaduco, desamparo y soledad (lo mismo no tiene nada que ver, pero es lo que me ha trasmitido a mí jejejejejeje).
A ver si puedo enviarte una cosilla, para que me digas que tal.
Un abrazo.

manolo rubiales dijo...

Menudo derroche de pasión y sensibilidad, Rosario, da la impresión de que te has derramado hecha tinta. Inmenso poema.

Ignacio Bermejo dijo...

No es lugar para una exclamasión como "Guauuuuuu", pero tras leerte es irreprimible. Me encanta tu manera de expresarte. Te seguiré leyendo, si no te importa. Un beso.

Octavio dijo...

Magnífico.

Rosario Troncoso dijo...

Graciaaaaas!!!!!
Sois geniales.