Páginas vistas en total

30 de mayo de 2008

Cosas de la infancia (I): Barrios mágicos y planetas de fantasía.

Había una vez una niña que al volver del colegio, se sentaba frente a la televisión a merendar tostadas con mantequilla y mermelada de melocotón, antes de hacer la tarea que Sor María Dolores le había mandado en el cole para el día siguiente.
Como cada tarde, su cuerpo regordete, su cara redonda y sus gafas, seguían en el salón, inmóviles, aparentemente. Pero ya hacía rato que alas catódicas e invisibles se la habían llevado de allí...
Un tren lleno de niños atravesaba el tiempo y el espacio, entre entusiasmadas canciones: nanana, nanana, nanana... y la llevaba al encuentro de un trotamundos grandullón de trapo, un erizo gigante y rosa,un quiosquero genial y un panadero encantador (que en paz descanses, Juan Ramón Sánchez Guinot, Chema), entre más amigos de carne y hueso o fabricados a base del mismo hilo que cose y descose la infancia.

Aventura tras aventura, llegaba la hora de partir de un barrio mágico hacia otro planeta imaginario, blanco completamente, pero con colores que se intuían si cerrabas los ojos.
Letras que se escapan de los libros, cuentos contados al revés, lectores vampiro que absorbían la tinta y las historias de los libros con sólo hincarles los colmillos, la amiga Flip en su cama de metacrilato, Maletín, Muck, extrañas melodías electrónicas, personajes esperpénticos que lejos de dar miedo, incitaban a descubrir las historias que se tejían como tela de araña, para que saltimbanquis imposibles rebotaran en ellas, tomando impulso, y se colaran en una acrobacia imposible, justo en el centro de la fantasía...


Nuestra niña podía pasarse así horas y horas, soñando con los ojos despiertos y abiertos tras las gafas, completamente feliz, creando sus propias historias paralelas con la energía necesaria que le inspiraban sus amigos intangibles.

1 comentario:

Ninja Kewens dijo...

Esa niña era famosa por acojonar a las compis del cole tirandoles hormigas... luego en su casa era mas buena que ese pan con mermelada que se zampaba, pero cuando soñaba despierta, lo hacia con malévolos planes... era la auténtica reina del mal
Esas son las enseñazas de Pink erizo y don ping pong