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8 de diciembre de 2009

Vacaciones de Invierno de José Manuel Benítez Ariza

Editor (editorial Paréntesis), autor y librero (Ramón, de Pérgamo) conversan en los momentos posteriores a la presentación, difrutando de una copita de anís.

Momento de la presentación de Vacaciones de Invierno en la Librería Pérgamo, en Puerto Real, el pasado 3 de diciembre. Rosario Troncoso y el autor, José Manuel Benítez Ariza.




Y uno hubiera querido
Salir de entre las sábanas, entonces,
como salía la caballería
del recinto del fuerte,
y sentir, con el frío de la mañana oscura,
eso que sabían los adultos.


Del poema “Fort Bravo”




Cuando el pasado abril asistí a la presentación en la APC de Cádiz de Vacaciones de Invierno, no sospechaba, pese a la profunda admiración que, como escritor y como persona, siento hacia José Manuel, me encontraba ante una de las novelas que,, más me ha impactado, a nivel personal, en los últimos tiempos en que mi vida ha sido una vorágine de cambios vitales, mudanzas y lecturas atropelladas…
Vacaciones de Invierno me devolvió la calma, en pleno verano.


Y es ahora al retomarla para preparar su presentación en Puerto Real y una vez que se ha asentado en la memoria toda la emotividad que rezuma, cuando se aprende a valorar una novela diferente, pese a que existen muchos intentos de relatar, con voz de niño, experiencias propias en una época de transición, y es fácil caer en el tópico.


Pero José Manuel Benítez Ariza se aleja de él, y sabe como nadie reunir los ingredientes necesarios para cocinar delicias, sencillas, profundamente inteligente, cuya narrativa, solvente y eficaz te atrapa porque de forma automática, casi inconsciente, pertenezcas o no a la generación de los Madelman o el Pumby, (en mi caso sería la caja llena de pitufos, con su gargamel y todo que mi tío me llevó a la residencia, el hospital de Cádiz, cuando estuve ingresada afectada de una insolación, o que en vez del Pumby mis tebeos frecuentados fueran Zipi y Zape o Carpanta), te identificas con ese niño (él mismo) cuyos ojos te devuelven la mirada, si el tiempo te permite bucear un rato en los recuerdos.
Ha sido del todo imposible desvincular mi propia experiencia personal de la lectura de la novela, conforme la acción avanzaba, ya que, pese a la distancia (no tanta) en edad que me separa del autor de Vacaciones de Invierno, me he emocionado en muchos instantes, al evocar mi estancia, de niña también, en un hospital lleno de misterios nocturnos y olores extraños.
Todos los niños han deseado alguna vez de una forma u otra unas vacaciones en pleno curso, y en esta novela se cumple en parte esa fantasía, convirtiéndose estas vacaciones forzosas en todo un juego de iniciación a la vida, a la experiencia, a los temores adultos.


Vacaciones de Invierno está cargada de ironía y crítica, en su justa medida, revisando una sociedad a veces contradictoria, donde la doble moral, o los prejuicios, donde los miedos soterrados pugnan por salir e imponerse al absurdo. El absurdo mundo de claroscuros inciertos de los adultos, ridículo ante la lógica diáfana de un niño.
La habilidad descriptiva de José Manuel consigue que nos metamos en la piel de ese niño apocado, pero inquieto, despierto, que observa a su alrededor, testigo reflexivo de los acontecimientos.
El autor de Vacaciones de Invierno es capaz de crear una atmósfera cercana, íntima, y somos capaces de sentir esos olores nuevos, sabores, sensaciones de la infancia, malos y buenos pensamientos, en un mundo propio de fantasía y realidad, que se diluyen para conformando un universo literario personalísimo.
José Manuel Benítez Ariza, poeta, articulista y narrador de calidad extraordinaria. Amigo, admirado y muy querido.
Recomiendo apasionadamente este libro, que a lo mejor no responde a los best sellers actuales, en cantidad, pero que en calidad los supera con sobrada ventaja, y por eso es más apetecible, porque sus páginas prácticamente se beben, en pequeños y placenteros sorbos.
Estas navidades, son bien merecidas y recibidas estas Vacaciones de Invierno. Disfruten de su lectura.

4 comentarios:

Luis García Gil dijo...

Enhorabuena Charo por tu presentación de la excelente novela de José Manuel. Un texto preciso e inspirado sobre Vacaciones de invierno. Un beso.

Rosario Troncoso dijo...

Gracias Luis!!!!!
De verdad que agradezco tus siempre amables palabras. Eres un amigo, y de los buenos. Un besazo para ti y para Carmen.

Anónimo dijo...

To be a good human being is to from a make of openness to the in the seventh heaven, an ability to group uncertain things beyond your own restrain, that can front you to be shattered in very exceptional circumstances for which you were not to blame. That says something very weighty relating to the condition of the principled passion: that it is based on a conviction in the fitful and on a willingness to be exposed; it's based on being more like a weed than like a prize, something rather fragile, but whose very precise handsomeness is inseparable from that fragility.

Anónimo dijo...

Advice in old age is foolish; for what can be more absurd than to increase our provisions for the road the nearer we approach to our journey's end.
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