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11 de enero de 2010

¿Muerte estándar? Pobreza de nuestra sociedad

Desaparición anónima

Desayunaremos rutina, el día último.
Seguiremos sin saludar a los desconocidos.
No se lo merecen...

No tenemos TIEMPO.

Gris diario, mudo tránsito.
Fundido en negro, abismo sin retorno.

El silencio nos aplastará en el acto.

¿Por qué ya no le celebramos
rituales a la muerte?
No hay TIEMPO.
Mejor el exterminio sin boato...
la desaparición anónima.


Recupero este poema de "Juguetes de Dios" porque me venía sólo a los labios, sin yo llamarlo.
Fue la tarde del viernes pasado. Una tarde que pasé en el tanatorio, reveses de la vida, cuando la muerte se cuela por las rendijas, como este frío invernal e infernal al que no estamos acostumbrados por aquí, en el sur.
El funeral era por el padre de una amiga, mi cuñada.

No conocí demasiado al finado, una buena persona, eso seguro, y eso me pareció aquella vez en que compartí una de esas comidas familiares en el que él también estaba. No reparé apenas en su presencia, pero allí estaba. Y ahora ya no existe.
La cuestión es que no me hace falta, hoy día, conocer a una persona bien para ir a su funeral... al fin y al cabo la muerte es común a todos, y en nuestra sociedad la hacemos "estándar".
Y es que nos empeñamos en tener una vida distinta. Caminamos a lo largo de los años intentando desmarcarnos, aunque nos quedemos en el intento a veces, del aborregamiento imperante. Cuando llegamos a la edad adulta, decidimos si nos casamos o no, si por lo civil o por la iglesia. Decidimos qué llevaremos ese día, cómo nos vestiremos, cómo lo celebraremos, nos esforzamos en ser "diferentes" aunque seamos iguales en el fondo...
Nos pasamos años firmando documentos, con nombre y apellidos, luchando por tener nuestra parcela de vida propia, nuestro propio carácter,celebrando cumpleaños, trabajándonos amistades elegidas a conciencia, luchando por conseguir el coche que nos gusta o el televisor más grande que el del vecino...
Somos seres con identidad, o eso creemos. Pero sólo es una identidad alquilada. Y debemos devolverla, y a veces lo hacemos sin rebobinar, como las películas de vhs al videoclub... lo malo es que nadie las rebobine nunca.
Sólo nos falta morirnos, para que todo se esfume. Y es la sociedad la que contribuye a borrar nuestra huella.
La sociedad de la "buena vida" contribuye a aligerar el trabajo de la muerte.
Y en los responsos del tanatorio de turno, en la misa correspondiente, con el diácono de turno, se dirán palabras estándar, para salir del paso, sin reparar en todo lo diferente que te has empeñado en ser...
Al final tu vida se resume en tus datos en la sala, donde espera tu cuerpo tras un cristal (el último escaparate) al que se asoma la gente que quizás ni te conoce, para quedar bien con los que te sobreviven.
Justo cuando acudo a los sepelios me doy cuenta de lo miserable que es la sociedad, se supone, del bienestar, y de lo pobres que somos, por muchos coches y pantallas de plasma que acumulemos.
Envidio profundamente a las culturas que sí hacen de la muerte algo importante, y son capaces de mirarla a los ojos, de frente, y celebran un funeral acorde a la vida del que ya no está...
Nosotros no sabemos. O no queremos. Total, el tanatorio y todo lo que conlleva, está incluído en el precio de nuestras cuotas de vida.
Preferimos, y yo también me incluyo, después de estar en la misa estándar y dar el pésame correspondiente, ir a lavar el alma y cerrar los ojos a la realidad, paseando un rato por Hipercor (casualmente, el pasado viernes, encontramos a muchos de los que vimos en el sepelio, en los grandes almacenes, incluído el diácono que ofició la ceremonia).
No sé que pasará cuando yo muera, y si tendré que apuntar en alguna cláusula, que yo no quiero una misa estándar, ni siquiera quiero una misa, y que por favor, que se brinde por mi muerte, que es el punto final de una vida plena, y merece celebrarse, aunque sea un poco.
Y no estaría mal, sumarme a la costumbre que desde que murió Graham Chapman (Brian), y en su funeral sonó esta canción, han tomado familiares y amigos de un ser querido recién fallecido de recordarlo con música y algunas palabras que homenajeen con alegría, por qué no, a una persona "diferente", como lo somos todos.
Salud.
"Always Look on the bright side of life"
La Vida de Brian.

3 comentarios:

don fernando dijo...

Tienes razón, todo se reduce a "la gran mentira" de nuestras existencias en que nos engañamos queriendo salir de la dualidad vida-muerte. Evidentemente una conlleva la otra aunque continuemos aferrándonos a esas "tonterias" a las que haces alusión. Un abrazo y felicitaciones por un escrito tan cierto, ameno y real.

Rosario Troncoso dijo...

Gracias Fernando!! Me encanta tenerte siempre por aquí, es un honor.
Felicísimo año para ti y tu gente.
Te leo, pero te voy a leer más.
Ahora intentaré organizarme para tener más tiempito.
Un besazo enorme!

Juan Antonio dijo...

Es un poema duro pero real. En este mundo mandan las prisas, lo cotidiano, lo rápido, lo velos, no hay tiempo para detenerse y disfrutar de los pequeños detalles, de esas cositas que dan vida al alma y que aceleran el corazón.

Un abrazo. Me gusta como ecribes.

www.utopiaroja.blogspot.com