El pasado 27 de abril, en la Alejandría Libros & Café, tuvo lugar la inauguración de la exposición de fotografías de Laura Aciara Troncoso, "África en la Piel", de la cual tuve el honor y el inmenso placer de coordinar, no sólo porque se trataba de mi querida y admirara prima, sino porque la calidad del material expuesto y los resultados de acogida y aceptación han superado, para bien, todas las expectativas.
Fue un emotivísimo acto con fines benéficos, donde la autora dió a conocer una selección de veinticinco fotografías de su viaje a Senegal el pasado verano.Bellísimas imágenes, cargadas de sentimiento, nos trasladaban a la lejana África, para acercanos a su gente, sus paisajes, sus colores intensos que traspasan el blanco y negro para llenarnos el alma de luz, a pesar de la dura realidad por la que atraviesan esta tierra maravillosa.
Casi un centenar de personas se dieron cita entre amigos, familiares y amantes de la cultura.
Una tarde para recordar, sin duda.
Aquí os dejo las palabras que dediqué a la presentación de la muestra, que seguirá allí, abrazada a las paredes de este rincón libresco gaditano, hasta el 31 de mayo. Disfrutadlo. Merece la pena.
"La primavera gaditana del 79 la recibió con los ojos y los
brazos abiertos.
Sabía que Laura había llegado para quedarse.
Y le regaló el mar, la playa, la
brisa, el levante, y en sus manos se grabaron las huellas atlánticas de tres
milenios, para ir a repartirlas por el mundo.Y así fue.
Laura va y viene. Vuelve a irse cuando apenas ha llegado, presa de un hambre de universo, que empieza a venirle más pequeño que grande, pese a la inmensidad que se abre ante su inquieta mirada.
Pero Laura no siente vértigo. Y
está dispuesta a arrancarle horas a los
minutos, y minutos a los segundos, y lleva la casa a cuestas, pero no con paso
de tortuga, sino volando, alto, muy alto, migrando, como aves que, de estación a estación, buscan el
sol y su calor para arropar su vida.
Ella es energía, en estado puro.
Es capaz de contagiar el color de su sonrisa más amplia al gris más anodino. Y
lo sabe. Y sabe hacerlo, con lo que tiene a mano.
Esta vez ha sido una cámara,
testigo de su aventura, de su experiencia vital, la que le ha servido de
cómplice. Y ha aprendido a mirar para ver. A su vez nos enseña a vivir en el sueño de ir conociendo cada rincón de su geografía personal.
Y esta tarde nos enseña a amar África, en una selección de fotografías que retratan nítidamente el alma de una tierra lejana, cuyo aliento, sin embargo, sentimos familiar y sobrecogedoramente cerca.
Una exposición desde la
generosidad de Laura Aciara Troncoso, para todos, para enamorarnos y mostrarnos
el mundo tal y como ella lo ve.
Toda una obra de arte.
No hay comentarios:
Publicar un comentario