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1 de diciembre de 2007

BATALLA

Hoy por fin he encontrado un hueco en la jornada de trabajo, para poder acercarme a mi rinconcito de la red y escribir alguna chorradita. Pero, ¡maldición!. No sé que escribir... me están contagiando la pasividad, la displicencia, el aburrimiento, la abulia, la apatía... TODO estos "locos bajitos" (como decía un ingenuo Serrat). No sé que ocurre en el ambiente, No sé que está pasando. La cuestión es que soy tutora de primer curso de la E.S.O. (si, ESO que no se sabe bien que es, que vino a reformar lo irreformable), la media de edad es de catorce años, y la media de estado de ánimo es corrosiva. Sí, corrosiva. Porque la pasividad muchas veces corroe más que la agresividad. Yo sinceramente prefiero que me den de hostias antes que percibir esas miradas punzantes que te gritan en silencio "pero profesora, ¿qué dices? ¿hacer cosas? ¿tener inquietudes? ¿estar vivos? ¿Estás loca o qué?". Muchas mañanas me despierto con ilusión, convicción y ganas de comerme el mundo, y sinceramente, se me pasan esas ganas por el camino. Es como ir derramando monedas por los bolsillos rotos de la chaqueta. Así me voy dejando yo los planes, esparcidos por el suelo, antes de que lleguen a rozar siquiera, las lindas cabecitas de esos nenes que serán nuestro futuro. No es negatividad. Es la realidad, que viene con el despertador, a desvelarnos del sueño de nuestra idílica (hasta ahora) vida.Con los chicos de diversificación curricular, a lo mejor no ocurre. Tienen más ganas de hacer ¿cosas? De ganar dinero, principalmente. Supongo que como todos. Y cuando les explico que para ganar dinero hay que tener la cabeza bien amueblada, me dejan sin palabras, me las tengo que tragar una a una cuando me alegan y me defienden sus opiniones poniéndome de ejemplo a algún futbolista famoso que no pega ni golpe, o a algún piltrafa de esos que salen en la televisión. Ay Dios mio! ¿dónde me he metido? A veces me veo a mí misma como una tierna florecilla que crece despistada junto a la tapia de una central nuclear, ajena a lo que se cuece justo al otro lado. ¿Quienes tienen razón? Ellos o nosotros.... No lo sé. La cuestión es que de florecilla me estoy metamorfoseando en planta carnívora, autónoma e independiente, y tendré que manipular mis esquejes para que soporten la radiactividad al máximo, sin perder un ápice de color en los pétalos. Supongo que este primer año como profesora es una prueba de fuego para mi vida, para mi madurez, Supongo que no tengo que dejar que la abulia, y la falta de valores básicos imperante pueda conmigo, y me convierta, y me haga ser "uno de ellos". Muchas veces, me gusta jugar, como cuando era pequeña, a ser de la resistencia terráquea contra Los Visitantes come-ratones, con piel humana e interior de reptil. Quizás esto sea un juego, un reto tal vez. Y ahora es cuando tengo más vidas, más fases, más niveles que sortear por delante... No sé, quizás sea masoquista, pero los golpes psicológicos me van haciendo fuerte, y que va, que va, no podrán conmigo.

(Publicado mientras me encontraba en el IES Cuenca Minera, en Riotinto, el 30 de marzo de 2006)

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