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8 de marzo de 2013

Para Helena



Hoy, un día cualquiera aunque digan que más mujer que otros, no se me ocurre nada mejor que recoger y regalar a mis amigos (y amigas), este poema que apareció en mi libro El Eje Imaginario (EEH, Sevilla 2012).
Ser mujer, y en mi caso, madre, es ser persona. Lo cotidiano y humano, siempre diferente y especial.

Dulce torbellino bajo la piel
                                  Para Helena

Retendré en la memoria
mis senos ribeteados
de senderos azules.

Los afluentes sanguíneos,
la esperanza turgente,
el dulce torbellino
debajo de la piel.

Llegarás con las aguas
a romperme de gozo,
a fraguarme en la sangre
todo lo que es distinto:
de mi nombre a mis pasos
entre luces y sombras
en los bordes de mi existencia.

Y solo entonces se abrirán mis huesos.

Rezumarán las grietas de mi vida
necesario alimento
para que puedan heredar tus labios
las llaves de la tierra.


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